Newsletter 037 (ES)

Fue una semana bastante agitada en el área de tecnología en China (pero bueno, ¿cuál no lo es?). ByteDance, actualmente la startup mejor valuada del mundo y dueña de la plataforma Tik Tok, rebasó a Tencent y Baidu en términos de ganancias con anuncios digitales para el primer semestre de 2019, siendo superada solo por Alibaba Group. Y hay más: la empresa también acaba de lanzar su primer smartphone. Sin embargo, no todo es color de rosa para la controladora de Tik Tok, teniendo en cuenta que el gobierno estadounidense ha solicitado investigaciones sobre la utilización de datos recolectados por esa app, tras alegar preocupaciones relacionadas a la seguridad nacional del país.

La prometedora empresa de e-commerce Pinduoduo publicó sus números del último trimestre y la situación no es buena. Fue una pérdida de casi 11 mil millones de dólares, en medio de la batalla contra la gigante Alibaba. Pinduoduo se volvió furor el año pasado, principalmente porque permite compras grupales.


Hace poco tiempo, según reportamos acá en Shūmiàn 书面se decía que China estaría por lanzar su propia criptomoneda (estatal, obviamente). Sin embargo, la información fue inmediatamente desmentida, y en la semana pasada se inició un nuevo ataque contra ofertas iniciales de monedas digitales, lo que genera otra vez la pregunta: China, a fin de cuentas, ama u odia las criptos? La razón por detrás de esa postura contradictoria del país puede ser, quizás, la dualidad entre las oportunidades ofrecidas por la tecnología de blockchain y los riesgos de fraude asociados a ella.


Todo lo que está mal puede empeorar, se dice, y la crisis porcina en China no es excepción: mientras el precio de la carne del animal sigue aumentando en el gigante asiático, especialistas afirman que no hay cantidad suficiente de cerdos en el mundo para satisfacer la demanda china. A la medida que las personas buscan alternativas, además, posibles sustitutos (como otras carnes) también empiezan a encarecer. El impacto de la crisis es tan grande que el índice de precios al consumidor de China saltó 3,8% el mes pasado — el más alto desde enero de 2012. Como resultado de eso, más el escenario de desaceleración económica, está creciendo la preocupación y hasta el pesimismo con respecto a la economía china, tanto entre ciudadanos como en el mundo de los negocios.


El resultado de las elecciones distritales en Hong Kong dio una victoria aplastante a los partidos pro-democracia, inyectando energía a las protestas que empezaron hace más de seis meses en la ciudad y no cesaron todavía. De los 452 puestos en disputa, 351 quedaron en manos de representantes pro-democracia — tres veces más que en las últimas elecciones, en 2015. El resultado de este año también sorprende por la alta tasa de asistencia a las urnas: más del 70% de los electores registrados votaron, mucho más que los 47% de la última disputa.

El Ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, reaccionó al resultado declarando que “…Hong Kong es parte de China, no importa qué suceda”.

Un hombre que sostiene ser un ex-espía chino pidió, recientemente, asilo político en Australia. Wang “William” Liqiang supuestamente entregó a autoridades locales información confidencial sobre operaciones en Hong Kong y Taiwán, afirmando estar personalmente involucrado en trabajos de espionaje. En Sydney, Wang declaró que teme ser condenado a muerte si vuelve a China. Según la policía de Shanghái, sin embargo, el supuesto espía sería, en realidad, un hombre desempleado de 26 años de la provincia de Fujian, buscado por un caso de fraude. Condenado a más de un año de cárcel por haber llevado a cabo un golpe de casi 700 mil dólares estadounidenses, habría dejado la China continental en abril de este año utilizando documentos falsos, hacia Hong Kong, para luego huir a Australia.


La semana pasada comentamos la creciente violencia y tensión en Hong Kong, donde los ciudadanos asistieron a las urnas en números sin precedentes para elegir representantes locales. Mientras tanto, el Senado de los EE.UU. aprobó un proyecto de ley (Hong Kong Human Rights and Democracy Act) condenando “abusos de derechos humanos” e imponiendo sanciones a quienes violan libertades en el territorio. Además, propone analizar si Hong Kong es “suficientemente libre” frente al gobierno de Pekín, según dicta la legislación relacionada al comercio. Aprobó también al Protect Hong Kong Act, el cual trata de la exportación de armamentos no-letales a la región. El gobierno chino declaró que va a tomar represalias si el proyecto se concreta en forma de ley.

En el fin de semana, otro episodio vino a amargar aún más las relaciones sino-estadounidenses: Wang Yi, el Ministro de Relaciones Exteriores de China, afirmó durante la reunión del G20 que “los Estados Unidos son la más grande fuente de inestabilidad del mundo actualmente”. El tono, bastante contrastante con el que predomina en pronunciamientos oficiales, son otra reacción clara a la creciente participación que los EE.UU. están buscando en cuestiones sensibles al País del Medio, como Hong Kong y Xinjiang. Esta vez, el normalmente moderado Wang denunció claramente el unilateralismo y el proteccionismo del país gobernado por Trump.


¿Cómo la creciente influencia económica china en el Ártico cambia la geopolítica de los actores regionales y de las comunidades locales? La respuesta obviamente no es fácil, pero se puede empezar por entender que se acerca un cambio en el paradigma securitario en la región, tradicionalmente enfocado en cuestiones climáticas y su impacto. Hoy, de manera creciente, se ponen en relieve los activos energéticos y minerales de la región, además de la posibilidad de apertura de nuevas rutas marítimas. Si bien los EE.UU. y Rusia son actores políticos tradicionales en el Polo Norte, siendo ambos miembros permanentes en el Consejo del Ártico, el interés de China tampoco es algo nuevo, manifestado por lo menos desde 1925 y reiterado en el white paper de la política exterior china para la región. Para comprender un poco mejor todo eso, lee el artículo publicado en el Asia Dialogue por la investigadora Sanna Kopra, que va a fondo en esa cuestión y explica por qué importa para el mundo.

El campus de la Universidad de Nueva York en Shanghai agregó discretamente, el año pasado, un curso de educación cívica china en su currículum. Creada tras pedidos del gobierno chino, la nueva asignatura incluye la visita de monumentos comunistas y exhibiciones de videos con temáticas como “Promoviendo la Prosperidad y el Desarrollo de la Cultura Socialista con Características Chinas”. El curso no estaba listado en el sistema de matrícula de la universidad y, según un vocero de la NYU-Shanghai, es obligatorio solo para los estudiantes chinos de la institución. En un escenario de creciente presión de Pekín por más control sobre las actividades de universidades extranjeras en el país, la novedad no sorprende.


La seguridad alimentaria es una de las cuestiones más urgentes de la China contemporánea. Al final, garantizar una oferta estable de comida a una población de casi 1,4 mil millones de personas de creciente poder de adquisitivo no es una tarea fácil. Una de las actuales apuestas para eso son las proteínas de base vegetal de nueva generación, recientemente popularizadas en Occidente por empresas como Impossible Burger Beyond Meat. Ya introducidas al mercado en metrópolis como Pekín y Shanghai, las perspectivas de éxito de las “carnes falsas”, en un país que solo logra producir ¼ de la carne que consume, son prometedoras. Obviamente, será difícil convertir los chinos de hoy al veganismo — con excepción quizás de los budistas — pero, con los incentivos correctos, puede que el flexitarianismo se popularice en el país.


Chengdu es potencia, es la contracultura china de mayor efervescencia . Capital de la provincia de Sichuan, Chengdu es mucho más que la metrópolis de los pandas o de las comidas picantes: quizás por la distancia de Pekín, la ciudad parece experimentar más libertades y atreverse a más en la vida nocturna. Acompaña la visita de la agencia Tea Haus a una presentación de drag queens en uno de los principales rincones alternativos de la ciudad. Además de las fotos que transmiten fielmente el espíritu de la juventud, hay una serie de entrevistas con las drags que se presentaron y las personas que las asistieron.

Zheng He fue un gran explorador chino del siglo XV. Bajo su liderazgo, el Imperio Chino llegó a prácticamente todos los rincones del mundo. Esta sección se inspira en ese personaje y te invita a explorar la China más profundamente.

Podcast: en este episodio del Belt and Road Podcast, el brasilero Gustavo Oliveira, que trabaja en la Universidad de California, discute sobre las inversiones chinas en los agronegocios de Brasil, particularmente en la soya. (En inglés).

Instagram: vale la pena seguir el fascinante proyecto 354films en la red social, que presenta 354 videos de 1 minuto grabados en diferentes ciudades de China. Uno para cada día del año, seguido de una recopilación de todos que tiene el objetivo mostrar “Todo Bajo el Cielo” sobre China y su influencia en el mundo.

Hollywood rojo: el Little Red Podcast trató recientemente el tema de la proyección del poder chino a través de películas hollywoodenses. Con el objetivo de conquistar el rico mercado chino con su inmenso potencial taquillero, Hollywood ha estado intentando cambiar su abordaje sobre chinos — dentro y fuera de la pantalla.

Un poco más académico: el diplomático brasileño Henrique Choer escribió un artículo sobre la regulación de datos en China y las lecciones que se puede sacar de la experiencia del país.

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