Newsletter 081 (ES)

En un discurso frente a la Asamblea General de la ONU, el martes pasado (22), Xi Jinping anunció que China se esforzará para alcanzar la neutralidad de carbono para el 2060. “La humanidad ya no puede darse el lujo de ignorar las alertas de la naturaleza e insistir en seguir por el camino de extracción de recursos sin invertir en su conservación”, afirmó el líder chino. Teniendo en cuenta la centralidad de China en los esfuerzos de combate a la degradación del medio ambiente y al cambio climático, muchos celebran el firme posicionamiento de Xi. Sin embargo, algunos mantienen cierta desconfianza: el plazo de cuatro décadas es suficiente para que China mantenga o incluso expanda sus emisiones por un largo tiempo.

Además, activistas y especialistas han criticado duramente los impactos ambientales de las inversiones internacionales chinas, como las de la Iniciativa de la Franja y de la Ruta y el financiamiento de la expansión mundial de plantas de carbón — combustible altamente contaminante que está siendo gradualmente abandonado por varios países. De los proyectos ligados al carbón fuera de China, un 72% tiene inversión de empresas chinas. No sólo eso, sino que las inversiones en infraestructura y energía para la recuperación de la economía post-pandemia están aparentemente concentradas en proyectos internos con altas emisiones de CO², de manera similar a lo que sucedió después de la crisis financiera del 2008.


Buenas noticias para la economía china: según datos recién divulgados, las empresas industriales del país registraron una suba en sus ganancias por cuarto mes consecutivo durante agosto. Por un lado, los números refuerzan la tendencia positiva de recuperación tras los impactos de la pandemia de COVID-19 en China. Por otro lado, hay que tener cautela con el optimismo: las hostilidades entre Beijing y Washington y la perspectiva de recesión en varios países del mundo son factores de riesgo importantes para la economía doméstica del gigante asiático.

Asimismo, la economía china enfrenta otro problema: a las pequeñas empresas no les está yendo tan bien como a las grandes corporaciones. En gran medida sin acceso a créditos o programas estatales de estímulo, éstas están teniendo dificultades para mantener sus puertas abiertas. La situación tiene graves consecuencias para el grupo generalmente empleado por ese sector de la economía: decenas de millones de trabajadores migrantes con bajo nivel de calificación, que muchas veces ni siquiera son contabilizados en las estadísticas oficiales de desempleo del país y que se están enfrentando a un mercado de trabajo en crisis y cada vez más precarizado.


La saga del magnate de bienes raíces Ren Zhiqiang finalmente terminó con su encarcelamiento. En una edición de fines de julio, contamos que había sido expulsado del Partido Comunista bajo acusaciones de corrupción y violación de la disciplina política. Ren fue condenado a 18 años de prisión por  malversación y fraude por un monto total de 7 millones de dólares. Su condena es polémica: él ha criticado a Xi Jinping abiertamente, y muchos dicen que  está siendo víctima de una persecución política. En marzo, Ren escribió un texto con duras críticas sobre cómo la cúpula política china había manejado el inicio de la pandemia, resaltando una supuesta “crisis de gobernanza” y el papel centralizador de Xi, a quien llamó “monarca”. De todos modos, su condena es una señal importante en el marco de la campaña anticorrupción de Xi — quien logró una parte significativa de su apoyo cuando llegó al poder hace 8 años prometiendo perseguir a “tigres y moscas”, los grandes y pequeños corruptos en el Partido.

Además de la promesa de Xi en su discurso, como mencionamos más arriba, China también recibió atención de otros líderes mundiales que hablaran en la ONU. Trump dijo que el gobierno chino necesita ser responsabilizado por la pandemia y por haber “liberado el virus al mundo” al no controlar los vuelos internacionales desde China, aunque haya implementado cierres domésticos en el fatídico 23 de enero, cuando cerró Wuhan y sus alrededores. No es la primera vez que el presidente de los EE.UU utiliza ese argumento, que parece haber sido refutado en base a datos del sitio Flightradar24. El argumento también apareció en el marco de las reuniones ministeriales, con China, Rusia y EE.UU buscando culpar a actores externos para no hacer frente a dificultades internas. China tuvo casi 5 mil muertes oficiales y, en gran parte, la vida ya ha retornado a la normalidad, mientras EE.UU continúa atravesando una situación dificultosa, con más de 200 mil muertes oficiales hasta el momento.


Como hemos mencionado en ediciones anteriores, estamos frente a un progresivo acercamiento entre Argentina y China, con el interés de Alberto Fernández en la Iniciativa del Cinturón y la Ruta (BRI en inglés) y la posibilidad de la firma de un acuerdo multimillonario de cría de cerdos en Argentina. En ese contexto, Beijing está bajo la lupa en diversas áreas de actuación, incluso en las más lejanas: los mares. La pesca ilegal por parte de buques pesqueros chinos en la Zona Económica Exclusiva argentina ya provocó enfrentamientos  — y naufragios — en los últimos años. De los 500 buques pesqueros actuando en el Atlántico Sur, el 45% es chino. Desde la parte china, el argumento es que Beijing no aprueba  la actividad ilegal, aunque ofrezca generosos  subsidios para la pesca en la región. Para el Global Times, Argentina falla en proveer las coordenadas marítimas adecuadas delimitando la Zona Económica Exclusiva, lo que causa los desacuerdos. Sin embargo, hay indicios de que buques pesqueros chinos estarían desconectando sus instrumentos de seguimiento en la región.

Las controversias generadas por la presencia de buques pesqueros chinos en aguas de Latinoamérica no es novedad. Ya hemos tratado de la polémica de la pesca en las Islas Galápagos (Ecuador) anteriormente. Ahora, la Marina de Guerra del Perú confirma el monitoreo de la misma flota frente a las costas peruanas de Ica y Pisco — aunque de momento se encuentren fuera de la delimitación de millas marinas nacionales. Aparentemente, la flota sigue la ruta del calamar gigante, que abarca Ecuador, Perú, Chile y Argentina. El evento llevó a provocaciones por Twitter entre las representaciones diplomáticas de EE.UU y China en el país; mientras la misión estadounidense escribió que Perú no puede permitir la pérdida ecológica y económica causada por la sobrepesca, la embajada China respondió que el país tiene en cuenta la protección ambiental y los recursos oceánicos, además de someter sus barcos pesqueros a varias supervisiones y exigencias, añadiendo que los peruanos no deben ser engañados con informaciones falsas. Parece que vamos a seguir escuchando sobre esa situación en los próximos meses.


Y volviendo al tema de la sustentabilidad: a fin de cuentas, ¿cuán sostenible es la BRI? Para contestar a esa pregunta, Andrew Small analiza a fondo el proyecto más famoso de la iniciativa, el China Pakistan Economic Corridor (CPEC). Saliendo de las críticas comunes que se paran en el argumento de “diplomacia de la trampa de la deuda”, Small señala que el modelo de operaciones de la BRI es poco sostenible, y cita tres razones por las cuales el CPEC, específicamente, va a dejar un gusto amargo en la boca: en primer lugar, el CPEC no es financieramente viable. La situación fiscal de Pakistán — incluso antes de la pandemia — no estaba en condiciones de afrontar  todos los megaproyectos de la obra. En segundo lugar está el factor político: el cambio de liderazgo en Pakistán en 2018 tornó a la CPEC en un proyecto de gobierno, no de Estado, una condición vital para una iniciativa de esa magnitud. Finalmente, está la situación geopolítica de la región: con los crecientes conflictos sino-indios y la construcción de algunos proyectos en áreas bajo disputa con la India, la CPEC transita terreno inestable.

Por lo tanto, ¿qué puede enseñar la CPEC a la BRI? Cada caso es único, pero subestimar el peso de las disputas políticas locales en la ejecución de estos proyectos es un error que Beijing no debe repetir. La realización de megaproyectos también demostró ser un arma de doble filo: aunque puede facilitar negociaciones para atraer más inversiones y crear más puestos de trabajo, también atrae más atención (y críticas) internacionales y presión de la sociedad civil. Puedes leer el análisis completo de Small aqui.


El lunes (28), las relaciones bilaterales entre Cuba y la República Popular de China cumplieron 60 años. Las principales autoridades de los dos países intercambiaron felicitaciones, recordando que la isla caribeña fue el primer país de América Latina y Caribe en establecer relaciones diplomáticas con Beijing, que hoy es su segundo socio comercial. Por la ocasión, el embajador chino en Cuba, Chen Xi, y el Ministro cubano de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, firmaron dos acuerdos de cooperación por un monto total cercano a los 15,9 millones de dólares para la compra de productos de acero y la modernización tecnológica de la Aduana del país caribeño.

El inicio del año escolar ha estado acompañado por una serie de polémicas alrededor del tema del sexismo y el acoso sexual en China. La semana pasada, la prestigiosa Academia China de Artes (CAA, en inglés) publicó un manual para nuevos(as) alumnos(as) que relaciona casos de violencia sexual en sus instalaciones a factores como “comportamiento frívolo” y “demasiada atención a la vestimienta” por parte de sus víctimas. Tras una recepción negativa en las redes, la CAA replicó alegando que el material fue desarrollado en base a las experiencias de la propia institución y que, a pesar de que no todos los casos de acoso fueron causados por los factores mencionados en el manual, muchos lo fueron. Obviamente, la respuesta no fue muy bien recibida.

Como si eso no bastara, una escuela secundaria en la provincia de Hebei, en el norte de China, también recibió atención por un posicionamiento problemático frente a sus alumnas. En su reglamento (vigente desde hace tres años, pero que recién ahora llamó la atención del público), la escuela determina que sus alumnas deben mantener su pelo corto, explicando que así “obtendrán notas más altas, pues pasarán menos tiempo preocupándose con su propia apariencia”. Sin embargo, los efectos de normas así usualmente son adversos: algunos padres relatan que sus hijas sufrieron impactos emocionales graves al ser forzadas a cortar su pelo. En 2012, en efecto, una adolescente de 14 años se suicidó tras haber sido obligada a someterse a un reglamento de ese mismo tipo.


Ya desde hace algunos meses, China ha estado administrando vacunas experimentales contra COVID-19 en cientos de miles de personas. Sin embargo, la decisión de utilizar a gran escala las sustancias, antes de la debida comprobación de seguridad y eficacia en estudios clínicos, preocupa a especialistas. Más allá de los riesgos involucrados, se cuestiona también la necesidad de la iniciativa en un país en que el nuevo coronavirus parece estar en gran medida bajo control. El viernes pasado, no obstante, Zheng Zhongwei, de la Comisión Nacional de Salud de China, trató de tranquilizar a observadores afirmando que el gigante asiático tiene el apoyo de la Organización Mundial de la Salud en su decisión de aplicar vacunas a grupos específicos. La OMS, de hecho, reconoce la autonomía de cada país para implementar planes de medicación de emergencia.


“La ciencia no tiene fronteras, pero los científicos tienen patria” (traducción libre). Esa fue una de las frases proferidas por Xi Jinping en un foro de científicos este mes. Resaltando la relación entre el desarrollo tecnocientífico y la actuación del Partido Comunista Chino, el discurso de Xi se asemeja bastante a uno que hizo Deng Xiaoping en 1978, cuando el líder intentaba hacer que su administración recuperara la confianza de los científicos del país después de la Revolución Cultural. En el discurso de Xi, se reafirma el valor de la ciencia como pieza esencial para el rejuvenecimiento chino y su relación con la prosperidad de la nación. Con eso, Xi también intenta asegurar la fidelidad de los científicos al partido frente a los cada vez más fuertes conflictos con los EE.UU. Puedes leer el discurso de Xi, traducido al inglés, aquí.

Zheng He fue un gran explorador chino del siglo XV. Bajo su liderazgo, el Imperio Chino llegó a prácticamente todos los rincones del mundo. Esta sección se inspira en ese personaje y te invita a explorar la China más profundamente.

Lovecraft: pero en China. Ya que mucho se está hablando de Lovecraft con la nueva serie de HBO, es un buen momento para rescatar esa colección que salió al inicio del año con cuentos chinos inspirados en la mitología lovecraftiana (traducida para el inglés).

Juego tomado en serio: ¿te gusta League of Legends? Entonces no dejes de acompañar el Worlds 2020, el campeonato mundial del juego que empezó el último viernes en Shanghai y que durará un mes — la final está prevista para el día 31 de octubre.

Limpieza: a veces es bueno limpiar alguna de la casa y encontrar unas reliquias. En este caso, ¿qué tal un decantador de vino de la Dinastía Qing vendido por medio millón de dólares? Fue lo que le pasó a un británico. Diversos tesoros imperiales fueron a parar a Europa como resultado de los saqueos a los palacios en Beijing durante el siglo XIX.

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