Newsletter 056 (ES)

El 4 de abril amaneció gris en China. Tradicionalmente, la fecha del Festival Qingming es una celebración para honrar a los que se han ido. Este año, el 4 de abril también fue el día del luto nacional por las personas que perdieron la vida debido a COVID-19. El país hizo  tres minutos de silencio, y las plataformas de intercambio de video y juegos se desconectaron durante el día.

El día también sirvió para que las personas recuerden y piensen en el costo humano que tuvo la pandemia. China Heritage reunió una serie de frases, anécdotas y testimonios que han circulado en los últimos dos meses. Es triste, pero vale la pena leerlo: “cuando recordamos a los muertos, confrontamos cómo vivimos”.

Por otro lado, el martes (7) trajo buenas noticias: por primera vez en dos meses, desde el agravamiento de la pandemia, no se registró ninguna muerte por COVID-19 en China. El día anterior, además, finalmente terminó el lockdown en Wuhan, después de 76 días de aislamiento absoluto de la ciudad. Se relajaron las restricciones al movimiento terrestre y aéreo de los habitantes, que pudieron finalmente dejar la ciudad y reencontrarse con sus familiares y seres queridos. “Hola, Wuhan”, decían las luces de un rascacielos en la ciudad de 11 millones de habitantes.


¿Qué es lo que realmente importa en tiempos como los que estamos viviendo? Hay muchas incertidumbres, pánico y miedo. Es por eso que traemos tres historias de personas que han pasado por los momentos de cuarentena más agotadores en diferentes ciudades de China. Todos son dueños de algún tipo de negocio y han experimentado la sensación de perder casi todo lo que construyeron, la inseguridad de no saber cómo será el mañana y la frustración por la forma en que las autoridades manejaron el caos. Es momento de preparar una taza de café o un mate y prestar atención a los matices del nacionalismo, las discrepancias entre los gobiernos locales y centrales y, por supuesto, ver la luz al final del túnel.


El especialista Minxin Pei escribió en Foreign Affairs sobre el gobierno de Xi, el poder del Partido Comunista y las posibles consecuencias sociales y políticas del virus. El autor diseña varios escenarios y cuestiona si será posible que el Partido no cambie, basándose en las críticas a su respuesta al comienzo de la crisis.


La recuperación económica ya ha comenzado, pero no han faltado los tropezones para algunos. El famoso rival de Starbucks en China, Luckin Coffee (del que hablamos varias veces en el boletín), se encuentra en un mal lugar. Pero no fue por el coronavirus. Parece que hubo fraude al inflar las cifras de ventas de 2019 en más de 300 millones de dólares (aproximadamente el 40% de lo que estimaron). La empresa lo niega, pero se están llevando a cabo investigaciones.

En un intento por mejorar su imagen internacional frente a la pandemia de COVID-19, China comienza a ver a  Twitter como un campo para ser disputado. Efectivamente, después de la llegada de más de 30 toneladas de suministros médicos a Italia, se estima que casi la mitad de los tweets (46,3%) y hashtags (37,1%) en tono favorable a China entre el 11 y el 23 de marzo fueron compartidos por bots luego de las publicaciones de la Embajada de la República Popular de China en Roma. Sin embargo, el fenómeno llama más la atención a la disputa de la narrativa internacional sobre a quién culpar por el virus y quién está ayudando más a combatirlo, que solo por la cantidad de tweets en sí.


En un informe clasificado escrito para la Casa Blanca, los servicios de inteligencia estadounidenses supuestamente acusaron a China de ocultar el alcance del brote de COVID-19 en el país, sin informar tanto el número total de casos de contaminación como las muertes por el nuevo virus. Los funcionarios responsables de filtrar el contenido del documento a Bloomberg se negaron a dar más detalles, pero la desconfianza estadounidense con respecto a los datos de Beijing es clara: recientemente, el propio presidente Donald Trump dijo que las estadísticas publicadas por los chinos parecían “un poco leves”, mientras que Robert O’Brien, su consultor de seguridad nacional, declaró que Washington no tiene cómo de saber si los números del país asiático son verdaderos.

Y la desconfianza no proviene solo de los Estados Unidos: informes de movimientos inusuales en las funerarias de Wuhan traen más dudas sobre las informaciones oficiales chinas sobre la dimensión y los impactos del nuevo coronavirus en el país. El gobierno chino, a su vez, se defendió: según Lu Shaye, embajador chino en Francia, la gran cantidad de funerales y entierros observados en el epicentro de la pandemia es el resultado de meses de restricciones al movimiento de cargas y de personas en la ciudad, y no de ninguna falsificación de datos promovida por Beijing. Finalmente, Lu reafirmó que COVID-19 ya está bajo control en China, pero advirtió sobre la posibilidad de que los casos importados del virus puedan conducir a una segunda ola de la epidemia en el país.


Por otro lado, la pandemia mundial parece estar estimulando la cooperación transnacional. En ese sentido, el pasado 2 de abril, 230 partidos políticos de más de 100 países — incluyendo el Partido Comunista Chino — suscribieron un documento conjunto llamando a una cooperación internacional más estrecha y efectiva. En Argentina, el Partido Justicialista se sumó al documento, y José Luis Gioja (presidente) y Jorge Taiana (responsable de Relaciones Internacionales), presentaron el “Llamamiento Conjunto de los Partidos Políticos a la Cooperación Internacional en la Batalla contra la COVID-19”.


Mientras tanto, continúan en Brasil las tensiones con el gigante asiático.  Esta vez fue el turno de Abraham Weintraub, ministro de educación de Brasil, de lanzar acusaciones y potencialmente desestabilizar las relaciones brasileñas con su mayor socio comercial. En Twitter, el Ministro acusó a Beijing de beneficiarse de la pandemia. La Embajada de la República Popular China en Brasil emitió una nota repudiando el tweet de Weintraub. El intercambio de los conflictivos comentarios está aquí.

Esto se produjo poco después de que el cónsul chino en Río de Janeiro, Li Yang, publicara una carta haciendo referencia al diputado Eduardo Bolsonaro — quien insiste en referirse a COVID-19 como “virus chino ” — por sus declaraciones. Al pedir respeto por el país asiático, Li destacó la fortaleza de las relaciones sino-brasileñas, pero advirtió que “si algún país insiste en ser enemigo de China, nosotros seremos su enemigo más calificado“.


El gobierno chino tuvo que comenzar investigaciones a empresas exportadoras después de enviar material de ayuda a otros países, ya que fueron acusados ​​de vender materiales con fallas. Algunos países reportaron problemas con las pruebas y el equipo donado por las autoridades chinas. Se debe tener cuidado de no afectar la “diplomacia de la pandemia”.

Es innegable la importancia del proceso de duelo para las familias chinas que enfrentan la muerte de alguien. Con el festival Qingming, que incluye el ritual de barrer las tumbas y ceremonias que reúnen a las familias, el gobierno chino pidió a sus ciudadanos que eviten aglomeraciones y que celebren la fecha virtualmente.

Aunque lo peor de la crisis parece haber pasado, los problemas de salud mental durarán mucho tiempo. El país enfrenta hace años dificultades al proveer apoyo psicológico a los que sufren trastornos como ansiedad y depresión, contando con apenas 2,2 psiquiatras para cada 100 mil habitantes (2017). A fines de comparación, Argentina tiene cerca de 22, y EE.UU., 10,5, según un estudio de la OMS. Ahora, China tiene por delante el desafío de ayudar a pacientes, médicos y familias a lidiar con el trauma.


El regreso a la normalidad lleva tiempo. El gobierno chino pospuso el Gaokao (el examen nacional de ingreso a las universidades), que normalmente sucede en junio, con nuevas fechas previstas para los días 7 y 8 de julio. Solo el año pasado, más de diez millones de estudiantes realizaron la prueba. La decisión no sorprende: el gobierno chino ha sido hasta ahora bastante cauteloso en reanudar la rutina cotidiana del país después del pico del COVID-19. A pesar de que los números actuales de nuevos casos es bajo — el 7 de abril, por ejemplo, solo se registraron 60 — hay un temor creciente a una segunda ola de infecciones.


¿Alejamiento social o conyugal? Con el fin gradual de las medidas de cuarentena que unieron o separaron compulsoriamente a millones de parejas chinas por meses, una gran ola de pedidos de divorcio se está formando en ciudades de todo el país. Por un lado, el fenómeno no sorprende: los cambios económicos y sociales vividos por China en las últimas décadas han empoderado a mujeres chinas y deconstruido algunos viejos tabúes sobre la disolución de casamentos en el país. Por otro, la pandemia del COVID-19 reforzó esa tendencia. Según afirma el psicólogo Li Hua, en tiempos de aislamiento, “los pequeños problemas que podrían ser ignorados o tolerados son súbitamente expuestos y se apilan unos sobre los otros como un cuchillo afilado, cortando relacionamientos sin piedad”.


No es novedad que están surgiendo muchas discusiones sobre privacidad, uso de datos y nuevas tecnologías con el nuevo normal que el Sars-Cov-2 trae para la vida cotidiana. Una de esas tecnologías que creció en uso en China durante los últimos meses fue el preocupante reconocimiento facial en espacios residenciales. Con la excusa de evitar la necesidad de tocar botones y abrir puertas, y bajo presión para acelerar la transformación en ciudades inteligentes, varios edificios instalaron la tecnología — muchas veces de manera acelerada, poco pensada y sin ofrecer a los moradores información claras sobre la utilización de esos datos.

Zheng He fue un gran explorador chino del siglo XV. Bajo su liderazgo, el Imperio Chino llegó a prácticamente todos los rincones del mundo. Esta sección se inspira en ese personaje y te invita a explorar la China más profundamente.

China antigua: zambúllete en la historia de Kublai Khan, fundador de la Dinastía Yuan y primer emperador mongol de China.

Más una playlist nuestra: juntamos en Spotify canciones de bandas que hemos estado sugiriendo desde la primera edición de nuestra newsletter. Hora de explorar la música china.

Diario de la cuarentena: los famosos textos sobre la cuarentena de Wuhan de Fang Fang, seudónimo de la premiada escritora china Wang Fang, serán publicados en inglés en 2020. Los “Diarios de Wuhan” se volvieron virales en el país, contando (y criticando) en 60 publicaciones cómo la situación se desarrolló en la cuarentena.

Lecturas: ¿Quieres aprovechar el aislamiento para leer más literatura china? La Radii China publicó una lista de 10 obras que valen la pena ser exploradas, de lo clásico a lo moderno.

%d blogueiros gostam disto: