Newsletter 064 (ES)

Desde el anuncio de las sanciones de los Estados Unidos a Huawei, ha habido una creciente preocupación por un movimiento de Beijing en Taiwán para tomar control de TSMC, la compañía con la tecnología de microchips y semiconductores más avanzada del mundo. Con las nuevas medidas, no sólo Huawei de Ren Zhengfei está en una situación difícil, sino que China en general no tiene una industria robusta de microchips y semiconductores — instrumentos esenciales para la cuarta revolución industrial.

El malestar aumentó esta semana después de que fotos satelitales mostraran réplicas del edificio presidencial taiwanés como campo de entrenamiento en una instalación militar china. La Base de Entrenamiento Zhurihe — ubicada en Mongolia Interior — fue creada en 1957 por el PLA y hoy es conocida por ser una instalación destinada a mejorar las batallas de “hi-tech”.


Y las Dos Sesiones terminaron el jueves pasado. Reuniendo a 5.000 personas en Beijing, muchas de ellas con barbijos (un poco menos en el alto liderazgo), el evento trajo grandes noticias al país. Como ya dijimos aquí, el gobierno no estableció un objetivo para el PIB, pero surgieron otros puntos importantes: énfasis en el desarrollo socioeconómico de las provincias y regiones al oeste y noreste de Beijing, facilitación de la inversión extranjera en China y posicionamiento de la reducción de la pobreza en en el centro de la discusión, enfatizando el logro de la erradicación de la pobreza antes de 2030, fecha estipulada por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. El primer ministro Li Keqiang anunció, al cierre, un paquete de 4 billones de yuanes para empresarios y fábricas, a fin de garantizar la creación de empleo en este período posterior a la pandemia.

Otro punto destacado fue el lanzamiento del primer código civil de la China moderna, que entrará en vigor el 1 de enero de 2021 y se está preparando desde 2014. Incorpora legislación sobre derechos individuales, derechos de propiedad, derecho a la privacidad, matrimonio y divorcio, herencia, entre otros. Muchas de las leyes ya están vigentes, pero es un paso importante para el país.

La controvertida legislación de seguridad nacional para Hong Kong introducida por el gobierno central también marcó la ocasión, y el tema continúa dando sus frutos. Esta vez, la Casa Blanca informó al Congreso de los Estados Unidos que, en su opinión, la región administrativa especial perdió su autonomía de China continental. La decisión, además de agitar aún más los espíritus entre las dos superpotencias, despierta temores sobre posibles sanciones por parte de la administración Trump contra Hong Kong y el resto de China.

Sin embargo, a pesar de la presión, es poco probable que Beijing retroceda. La nueva legislación es el resultado de un largo proceso histórico agravado por la agitación política en Hong Kong el año pasado. Su aprobación, más que una mera señal de fuerza, señala claramente el mensaje de que no se tolerarán desafíos a la soberanía china sobre la ciudad — incluso si esta postura más rígida le cuesta a Hong Kong su posición de potencia económica y financiera mundial.

En una conferencia de prensa, Trump anunció la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en línea con las acusaciones de que la organización estaba ayudando al gobierno chino a encubrir la pandemia. La crítica, cada vez más popular, también es parte del cuestionamiento general sobre las instituciones multilaterales que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial y cuya importancia ha enfatizado China, incluso en las Dos Sesiones. La salida reavivó el debate sobre la presencia china en el sistema de la ONU (un tema que ya hemos cubierto en nuestro sitio web) y cómo este vacío estadounidense, durante una de las mayores crisis de salud pública desde la creación de la OMS, será un espacio para que China pueda fortalecer su posición como poder responsable, preocupado por los problemas mundiales.

Echa un vistazo a nuestra recomendación para esta discusión entre John Mearsheimer (famoso pesimista teórico de las Relaciones Internacionales), quien cree que China no podrá completar su ascenso como potencia de manera fluida, y el ex embajador de Singapur en la ONU, Kishori Mahbuban (quien acaba de lanzar un libro llamado Has China Won?).


Después de anunciar a principios de este año que aceptaría la participación de Huawei en parte de la infraestructura tecnológica 5G del país, el Reino Unido dio marcha atrás esta semana y excluyó a la empresa china de este gran plan. Como alternativa, Boris Johnson está buscando la creación de una alianza — ya llamada “D10” — formada por diez países considerados democráticos, incluyendo a los miembros del G7, Australia, Corea del Sur e India.


El miércoles pasado (27) las autoridades chinas anunciaron el establecimiento de una prohibición de las importaciones de cerdos de India. Oficialmente, la decisión representa un esfuerzo para prevenir una nueva ola de gripe porcina y proteger al stock chino. Sin embargo, en vista de la tensión reciente en las relaciones entre los dos países (como ya hemos comentado aquí en Shūmiàn), hay quienes ven una cierta represalia de Beijing hacia los indios. Mientras tanto, los informes de incidentes en la región del lago Pangong, en la frontera entre los dos países, se multiplican a través de las redes sociales en China e India.

Para algunos, el agravamiento de los estados de ánimo entre los vecinos no es un episodio aislado, sino una expresión de una transición importante en el lado chino. La semana pasada, Wang Yi, Ministro de Relaciones Exteriores del país, dijo que China defenderá resueltamente su “honor y dignidad nacional” y que no admitirá insultos deliberados en su contra. La declaración está en línea con la la adopción de un nuevo perfil de relaciones exteriores en Beijing: la diplomacia del lobo guerrero (o wolf warrior diplomacy), caracterizada por posturas más ágiles y agresivas a nivel internacional. El término proviene de una serie de películas chinas que retrata, en un tono patriótico, las hazañas de los guerreros que se enfrentan a enemigos dentro y fuera de China en defensa de los intereses del país.


Hablando de tensión las relaciones internacionales, parece abrirse otro nuevo capítulo en las relaciones sino-brasileñas. Un diputado brasileño del PSL (partido con el que resultó electo Bolsonaro) denunció en Twitter que la Embajada de la República Popular de China habría enviado una carta a la Cámara de Diputados, solicitando que los representantes no felicitaran a Tsai Ing-wen, que acababa de asumir el gobierno de Taiwan por un nuevo término. Desde entonces, los partidarios del presidente Bolsonaro han colocado banderas de Taiwán en sus usuarios de Twitter, generalmente con la bandera de Brasil, Estados Unidos, Israel e incluso Hong Kong, junto con el hashtag #VivaTaiwan. Eduardo Bolsonaro, el hijo del presidente, apareció en un concierto esta semana también con la bandera en el fondo.

Por el contrario, las relaciones bilaterales entre China y Argentina sólo han mejorado desde el inicio de la pandemia, según afirma un artículo de Clarín. Fomentada por el brote de COVID-19, que promovió la cooperación sanitaria entre ambos países, y por la llegada de Alberto Fernández al Poder Ejecutivo, la relación entre Argentina y China se ha profundizado en los últimos meses. La mejora en los intercambios se vio reflejada en varios ámbitos: Fernández y Xi intercambiaron cartas personales, hay expectativas de una eventual adhesión de Argentina a la BRI, y para fin de junio, Aerolíneas Argentinas habrá realizado 17 vuelos a Shanghai para trasladar insumos médicos.

Es posible que los famosos códigos de salud, que ayudan a identificar posibles infectados por el nuevo coronavirus, sigan siendo utilizados aún después del control de la pandemia en China. Sin embargo, a pesar de ser eficaces en el control epidémico, los códigos preocupan en relación a la privacidad, debido a la amplia recolección de dados que involucran. En Hangzhou, ciudad donde se originó la herramienta, autoridades locales evalúan la elaboración de un “ranking saludable” para sus ciudadanos, que recibirían una puntuación de 0 a 100. En otras localidades, como en la región de Taizhou, el código de salud incluso ya inspiró la creación de un “código de honestidad“, que mide el nivel de moralidad y de lealtad de miembros del partido en la región.


El caso de George Floyd, un hombre negro que fue brutalmente sofocado por un policía blanco en Minnesota, EE.UU., fue uno de los temas más comentados de la semana en Weibo, y también por perfiles personales de autoridades y de periodistas chinos en Twitter. Muchos usuarios criticaron la “hipocresía estadounidense” al hablar de derechos humanos en China, mientras el racismo y la violencia policial matan a personas negras en los EE.UU. diariamente. Y no fue solo eso: Hua Chunying, Portavoz y Directora del Departamento de Información del Ministerio de las Relaciones Exteriores llamó la atención en Twitter con una publicación que decía “I can’t breathe“, “no puedo respirar” — palabras repetidas sucesivas veces por Floyd mientras el policía se arrodillaba sobre su cuello, así como por Eric Garner, asesinado en 2014. Fue principalmente una respuesta a las declaraciones de la Portavoz del Departamento de Estado de los EE.UU. sobre los recientes sucesos en Hong Kong.

La repercusión del caso entre los chinos, sin embargo, terminó por reactivar la discusión sobre racismo dentro de China, ya que muchos de los que hicieron críticas a los EE.UU. no se manifestaron durante los ataques en contra de la población africana de Guangzhou, el mes pasado. La discriminación en contra de negros en China — especialmente de imigrantes africanos — no es una novedad. La persistencia de factores como la falta de debate público en el país sobre el tema y las relaciones expresivamente asimétricas mantenidas entre China y naciones africanas, sin embargo, dificulta los avances en el tema.


CGTN publicó una visualización de datos sobre extranjeros en China, de 1949 a 2020. Incluye artículos y legislación sobre el tema, así como el perfil de los visitantes. En 2018, 51% de los extranjeros en el país tenían entre 25 y 44 años, un número nueve veces más alto que en 1999. En total, el número de extranjeros en China se multiplicó por cinco en los últimos 20 años (de 8,4 millones en 1999 para casi 48 millones en 2018) de los cuales 33% eran turistas y 15% trabajaban en el país. Desde el 2010, la nacionalidad que más visita el país es la surcoreana (4 millones en 2018), seguida por la japonesa. América Latina llega muy atrás, pero subió de 150 mil visitantes en el inicio del siglo a más de 450 mil en 2018.

Zheng He fue un gran explorador chino del siglo XV. Bajo su liderazgo, el Imperio Chino llegó a prácticamente todos los rincones del mundo. Esta sección se inspira en ese personaje y te invita a explorar la China más profundamente.

Magnate de las apuestas: Stanley Ho, uno de los hombres más ricos de Asia y el “padrino de los juegos de azar” que transformó a Macau en la ciudad repleta de casinos que es hoy, falleció a los 98 años la semana pasada. Como se puede imaginar, su historia de vida está llena de polémicas.

04:20 a full: ¿sabías que China posee la mitad de las patentes relacionadas a la cannabis en el mundo? Aunque la venta y el uso de la planta están duramente penados en el país, su cultivo ha crecido bastante en las provincias de Yunnan y de Heilongjiang. Descubre más aquí.

Podcast: fue una semana en que se habló mucho de los nuevos pasos en la exploración espacial, por lo que está bueno escuchar este podcast con Carla Freeman para el Harvard Fairbank Center sobre la actuación de China en relación de los bienes públicos globales, como el espacio, los océanos y la Antártida.

Fotografía: bellas imágenes registradas por Guo Guozhu en pueblos y ciudades chinas que se vaciaron con las migraciones a los grandes centros. La foto abajo es una de las casas que quedaron atrás (el proyecto se llama “The Entrance Hall“, 2014–2015). Vale la pena leer todo el reportaje del Sixth Tone.

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