Newsletter 072 (ES)

Mientras el resto del mundo enfrenta grandes dificultades para regresar a los niveles de actividad económica previos a la pandemia de COVID-19, China da señales de que el camino no será tan difícil por allí. Sin embargo ¿cuáles son las ventajas concretas del país cuya economía creció 11% sobre una base trimestral en el período de abril a junio? El tema es complejo, pero dos factores se destacan. Primero, China fue notablemente más rápida en controlar la expansión del coronavirus que gran parte de los demás países. En segundo lugar, el PIB chino es sumamente alto —  especialmente en comparación a las economías avanzadas.


De acuerdo con un anuncio de las autoridades, Ren Zhiqiang, magnate del mercado inmobiliario y opositor vocal de regimen chino desaparecido desde marzo, fue expulsado del Partido Comunista Chino y ahora debe enfrentar una serie de cargos criminales, incluyendo violación de disciplina política y corrupción. Pese al status de miembro del partido, hacía años que Ren figuraba como un crítico prominente del liderazgo del PCCh en China. En su último artículo, ampliamente distribuido en la web, él condenaba seriamente la respuesta de Beijing a la pandemia de COVID-19.


Mientras la participación (o no) de Huawei en la construcción de infraestructura 5G en el mundo sigue en disputa, China se apresura para convertirse en líder en la elaboración de estándares y normas técnicas para la nueva tecnología. Solo en el último año, Beijing envió 830 informes técnicos a la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, en inglés)  — más que Estados Unidos, Corea del Sur y Japón en conjunto. Según parece, se trata de uno de los movimientos de la estrategia del “China Standards 2035” que, asociada al “Made in China 2025”, desea fomentar la independencia china en términos de producción de tecnología de punta.


Préstamos concedidos por aplicaciones de delivery o de transporte? Pues sí. Parece que la tendencia es que aplicaciones de gigantes tecnológicos como DiDi (transporte), Xiaomi (celulares) y Meituan (de entregas) ofrezcan servicios financieros (incluyendo créditos, seguros y gestión de bienes) para los usuarios. La inspiración parece venir del éxito de Tencent (dueña de WeChat) y de Ant Financial (con Alibaba) en ese mismo camino. Contando con millones de usuarios  — solo Meituan reporta 448 millones en el último año  — , la inmensa cantidad de datos permite analizar los perfiles y generar ofertas de microcrédito. El artículo de Caixin trae más detalles y cuenta cómo el movimiento es bienvenido por los reguladores financieros en el país, que vienen lanzando campañas activas para inclusión financiera, muchas veces uniendo bancos (que no tienen tantos datos sobre los usuarios) a esas aplicaciones.

Un discurso pronunciado el jueves pasado (23) por el Secretario de Estado de los EE.UU., Mike Pompeo, titulado “La China Comunista y el Futuro del Mundo Libre”, calificó como un fracaso a los 50 años de la política de diálogo con la República Popular China, inaugurada por Nixon. Pompeo usó palabras fuertes para referirse al país, y convocó a las “naciones amantes de la libertad” a que demanden cambios en la postura de China, debido a que sus acciones actuales “representan amenazas” al pueblo y a la prosperidad estadounidense. El Secretario de Estado también mencionó que es necesario pensar en formas creativas y enérgicas de responder a Beijing, tales como empoderar al pueblo chino en oposición al PCCh, al cual ve como el principal desafío al mundo libre. Algunas cuestiones interesantes sobre el discurso fueron destacadas por el equipo del China Neican.


La semana pasada, el gobierno estadounidense ordenó el cierre del consulado chino en la ciudad de Houston, en Texas. Según el mismo Mike Pompeo, la decisión fue tomada porque China supuestamente estaría promoviendo faltas como el espionaje y el robo de propiedad intelectual, no sólo de EE.UU sino también de Europa. Pocos días después, el gobierno chino reaccionó y ordenó, por su parte, el cierre del consulado estadounidense en Chengdu, capital de la provincia de Sichuan. Culpando a Washington por la degradación de las relaciones entre los dos países, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino afirmó, en un mensaje oficial, que “la medida tomada por China es una respuesta legítima y necesaria a la acción injustificada de los EE.UU.”.

Y hay más. También esa semana, fiscales estadounidenses acusaron al consulado chino en San Francisco de albergar a Juan Tang, una investigadora china buscada por el FBI. Juan, que es sospechosa de fraude en su visado diplomático y de ocultar sus vínculos a las fuerzas armadas chinas, habría buscado refugio en el consulado tras ser interrogada por autoridades locales el mes pasado. Días después de su acusación, la investigadora — que aparentemente sí se escondió en el consulado — fue arrestada y deberá comparecer ante el tribunal correspondiente el próximo lunes, según el Departamento de Justicia de los EE.UU.

Las hostilidades entre China y EE.UU. no se limitan a eso, sin embargo. Uno de los temas más delicados en los conflictos geopolíticos entre las dos potencias tiene nombre y dirección: las disputas territoriales en el Mar del Sur de China (MSC). El día 13 de julio, el Departamento de Estado de Washington emitió un informe defendiendo la “libertad de navegación” y afirmando con énfasis que los reclamos territoriales chinos en la región son ilegales. Varios análisis aparecieron en las redes sobre el tema. Uno, por ejemplo, reconoció la importancia de la declaración pero resaltó que, con eso, los EE.UU. más que nada dejaron explícita una postura que siempre estuvo presente en gobiernos anteriores, aunque nunca había sido tan directamente defendida.

Además, se acusó a China de “aprovecharse” de la pandemia de la COVID-19 para expandir políticas revisionistas paralelas, que ponen en jaque negociaciones internacionales sobre el derecho marítimo. Teniendo en cuenta que China es extremadamente dependiente de las rutas comerciales que atraviesan el MSC, es improbable esperar que el país no reaccione al aumento de las tensiones propuesto por Washington.


En una reunión con países latinoamericanos y caribeños, el Ministro de Relaciones Exteriores chino Wang Yi anunció que su gobierno va a prestar mil millones de dólares para facilitar el acceso a la vacuna contra el coronavirus desarrollada en su país. Estaban presentes en la reunión representantes de México, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Barbados, Cuba, República Dominicana, Ecuador, Panamá, Perú, Trinidad y Tobago y Uruguay. Llama la atención la ausencia de Brasil, reflejo de un discurso que sospecha de la cooperación con países como China. Adoptando una política exterior dependiente de la los EE.UU., el papel regional de Brasil se ha debilitado, además de que el país no posee una política pública nacional para el combate a la pandemia de la COVID-19.

La aproximación brasileña a Washington y las diferencias con Beijing quedaron evidentes también en discusiones en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Brasil y EE.UU. presentaron el martes pasado (21) una propuesta que establece el principio de la economía de mercado como obligatorio para todos los miembros. La acción toca un tema políticamente sensible para los chinos desde el 2016, cuando Beijing, 15 años después de haber ingresado a la OMC, exigió el reconocimiento de economía de mercado, que fue negado por los EE.UU. y la Unión Europea. La disputa se enfrió a partir del 2019, cuando China suspendió su acción en la OMC. La propuesta brasileño-estadounidense, por supuesto, fue inmediatamente criticada por la delegación china.

La acción de China en la región también incitó un debate entre ambientalismo y desarrollismo en Argentina. Tras un comunicado de la Cancillería argentina anunciando grandes inversiones chinas para aumentar considerablemente la producción de carne porcina, activistas ambientalistas comenzaron una campaña para rechazar el acuerdo. Aunque todavía no están claros lo detalles del acuerdo, es evidente que China está buscando formas alternativas de proteger su seguridad alimentaria.

El Mercator Institute for China Studies (MERICS) ha hecho un análisis del uso de datos en la contención del COVID-19 en China.  No es secreto que la respuesta china (y de otros países como Corea del Sur y Singapur) involucró apps para seguimiento y nuevas tecnologías de monitoreo y vigilancia. El informe revela que el uso de datos móviles  generados en dispositivos portátiles, especialmente en super apps como WeChat, estuvieron en el centro de la estrategia. Reconocimiento facial, sumado al control de temperatura (también con apoyo de esas aplicaciones), fueron parte del plan de identificación de nuevos casos, y de monitoreo y diagnóstico en hospitales — con resultados positivos y rápidos para la contención, pero no sin algunas dudas. Las cuestiones de privacidad de datos son preocupantes (en la edición pasada hablamos sobre la nueva legislación para la seguridad de datos).

Otro tema que genera discusiones sobre el uso de datos personales por las autoridades es el amplio uso de cámaras de vigilancia. Un estudio del sitio británico Comparitech muestra que 18 de las 20 ciudades más monitoreadas a nivel mundial están en China. Aunque Beijing y Shanghai sean los líderes mundiales en términos de cámaras instaladas, Taiyuan (capital de la provincia de Shanxi) y Wuxi (em Jiansu) son las ciudades con el mayor monitoreo por habitante. Además, expertos afirman que, aunque el gobierno chino defiende la eficacia del sistema para la seguridad pública, la correlación entre la red de vigilancia por vídeo y la reducción de crímenes es muy baja.


En otra iniciativa para alcanzar a los Estados Unidos en materia espacial, China lanzó una ambiciosa misión a Marte, a fin de poner un robot en suelo marciano. Contando con la experiencia y la tecnología de sus cohetes de lanzamiento de la serie “Long March”, Beijing da la continuidad a su estrategia de “conquistar al espacio” — que comenzó con las misiones lunares y ahora se torna más ambiciosa con el sueño de alcanzar al Planeta Rojo. Además de contribuciones de las agencias espaciales europea, francesa y austriaca, la misión contó con aportes de la Estación de Exploración del Espacio Profundo ubicada en Neuquén, Argentina.


Como es la vida de los trabajadores domésticos (阿姨) en China? En resumen: precaria y con escasos derechos legales. Pese a ser un grupo numeroso — 35 millones de personas, de acuerdo con el último censo, de las cuales 95% son mujeres — las trabajadoras domésticas están categorizadas bajo la ley como trabajadoras informales, disfrutando de muy pocos respaldos legales en caso de conflictos con los patrones. Esas mujeres están localizadas en las grandes ciudades del país, como Beijing, Shanghai, Xi’an y Chengdu, siendo originarias de regiones rurales, con baja escolarización y, en general, sufriendo discriminación en sus comunidades nativas por desempeñar trabajo doméstico y estar alejadas de sus hijos.

Zheng He fue un gran explorador chino del siglo XV. Bajo su liderazgo, el Imperio Chino llegó a prácticamente todos los rincones del mundo. Esta sección se inspira en ese personaje y te invita a explorar la China más profundamente.

Apoyando a Trump: el excelente Reading the China Dream tradujo a cuatro textos de intelectuales liberales chinos que expresan algun tipo de simpatía por Trump.

Música: cuando pensamos en pianos, las principales marcas se nos ocurren son Yamaha y Steinway, ¿correcto? En realidad, la mayor empresa fabricante de ese instrumento clásico en el planeta es china, y se llama Pearl River.

La pareja taiwanesa de ochenta y pocos años más simpática de Instagram: enfadados con la cantidad de piezas de ropa olvidadas en su lavandería, sus dueños decidieron vestirlas y posar para las fotos. El resultado es fabuloso.

Sobre la pobreza: el fotógrafo Stefen Chow y la economista Huiyu Lin decidieron poner en fotos cuánto se puede comprar con el valor de la línea nacional de pobreza de China (RMB 3.28 o USD 0,48 al día) en 35 países.

Reflexión académica: una nueva publicación sobre cómo el género y el lenguaje están relacionados en China. Más que comunicar, el lenguaje establece relaciones sociales. Léelo en este artículo (“Language and Gender Identity in Modern China“) de Lei Cong.

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